Fuera de sitio

Fuera de sitio.

A 100 kilometro de Manhattan hay una isla llamada Fire Island. Es un sitio que no podría ser más distinto a su cercana metrópoli. Una especie de península muy delgada donde puedes cruzar de una costa a la otra en tan solo 10 minutos. La clásica playa de Nueva Inglaterra con sus casas de madera cerradas en el otoño e invierno, faros con rayas rojas y blancas, y largas e infinitas playas.

Ahí mientras caminábamos, en otoño, con frío por una de las playas tomando fotos a los faros, el mar y la poca gente que se encontraba allí nos lo encontramos. Ahí estaba pastando de la hierba que crece en la parte alta de la playa al mismo tiempo que la utilizaba para esconderse.

En mi cabeza los ciervos pertenecen a un bosque. Quizás sea culpa de Bambi o de libros que hablan de cacería en bosques Húngaros. Me lo imagino entre espacios de moho verde andando con cuidado, comiendo hojas y vigilante ante cualquier peligro.

Al escucharnos y ver que nos causo interés, paró, levantó la cabeza y nos clavó la mirada. -Si se acercan mucho me largo- parecía decir. Así es que nos acercamos con mucho cuidado e intentamos retratarlo el mayor número de ocasiones. Lo más bello de la imagen no era él. Era el valor agregado de que estuviera, para mi forma de pensar, fuera de lugar.

Esto me hace pensar en quién dicta lo que pertenece o lo que no pertenece. Con esto no quiero decir que todos pertenecemos a cualquier sitio. Para nada. No hay nada más incomodo que estar en algún sitio donde te sientes fuera de lugar. Donde lo único que quieres hacer es salir por la puerta más cercana. Lo que digo es que en ocasiones nos equivocamos y resulta que algo, alguien, o a veces hasta nosotros mismos, encontramos nuestro lugar en el sitio que creemos menos adecuado.

Habra que intentar, yo el primero, salir a veces de ese “Comfort zone” como dicen los gringos y pelear contra la desidia y el miedo. Además, si ven con cuidado la foto, se darán cuenta que no hace falta hacerlo solos. Habra que ser más valiente y atreverse un poco más. Jugársela aunque creamos que podemos estar fuera de sitio. Si estamos incomodos nos vamos y ya está.

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Un Comentario

  1. Rosa María Yáñez Clavel

    “…quien dicta lo que pertenece o no pertenece …” Lo asocié a un artículo sobre el incremento per cápita que en México tienen los gastos para el cuidado de las mascotas y su relación con la tendencia a la humanización del animal doméstico generada por el envejecimiento de la población, la resistencia al matrimonio y una menor proclividad a tener hijos … Tu pregunta puede ser respuesta.

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